Comentario de texto vs. Escritura creativa

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Comentario de texto. Estas tres palabras tenían (siguen teniendo) para mí un efecto mágico cuando era estudiante. Conseguían hacer desaparecer cualquier interés o emoción que una obra literaria o un artículo periodístico hubiera suscitado en mi mente.

La Literatura se enseña como "Historia de la Literatura", y la manera de acercarla al alumnado en el Bachillerato sigue siendo el comentario de texto. Este se enseña como una receta o esquema (camisa de fuerza) que aprisiona el razonamiento y la creatividad del alumnado. Yo, al menos, recuerdo con escalofríos lo que me resultaba un ejercicio tedioso y estéril.
El comentario de texto es el epítome de toda una tradición cultural que tiene su apogeo en la Edad Media: la del apunte, el escolio, la apostilla, la glosa. Una tradición que se regodea en hollar caminos trillados, en el "magister dixit".
Ese modo de acercarse a los textos literarios ha marcado nuestra tradición académica.Y nuestra enseñanza de la literatura sigue por esa senda. 
Las pruebas de acceso a la universidad, aunque cambien de nombre, siguen apostando por este acercamiento a los textos literarios. Para entrar en el templo del saber debes ser capaz de seguir tal o cual esquema para quitarle a un texto que nació como expresión literaria, artística o intelectual, su esencia. Una disección. Y ya sabemos que solo se diseccionan cadáveres.
Por otro lado, la normativa vigente nos exhorta a enseñar a saber formar juicios críticos, a ejercitar el pensamiento creativo, a resolver problemas y a tomar decisiones. ¿Se pretende que el alumnado aprenda estas habilidades mediante los comentarios de texto?
Según el filósofo Robert Swart, "la escuela mata las ganas de aprender y de pensar". ¿Cuántas veces te pidieron que pensaras cuando eras estudiante? ¿El pensamiento está entre las habilidades que trabajas en clase? ¿Enseñamos a pensar?
Esta presentación de Carmen González me llevó a proponer a mis alumnos y alumnas de 1º de Bachillerato una actividad para trabajar el razonamiento causal y, en la medida de lo posible, la escritura creativa.
Se trataba de que razonaran, tras leer La Celestina, sobre la responsabilidad y la culpabilidad. Les propuse la siguiente pregunta: ¿Quién es el culpable de las muertes de Calisto y Melibea? 
Esta es la propuesta:
Por supuesto, no quiero que mi alumnado salga del Bachillerato sin saber hacer comentarios de texto, así que, paralelamente, hicimos comentarios de la obra en clase.
Lo que me llama poderosamente la atención es la diferencia de calidad entre los comentarios entregados (la mayoría muy anodinos) y los ejercicios de creación basados en la obra (brillantes, ingeniosos, originales...)
Creo que deberíamos plantearnos qué queremos que el alumnado aprenda al estudiar Literatura.
Estos son los ejercicios que me entregaron:

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